¡Boronas de amor!
Sus amigos comentaban que él es muy dadivoso, que es una persona seria, buena gente y que no es tonto; dichos reconocimientos levantaron mi ego de hijo, pero debo confesar que allí quise más bien ser su amigo; porque ellos le conocieron muchísimo más que yo, se les concedió manjares de tiempo y a mi boronas de amor; y aunque vinieron del suelo así me las comí yo; porque me encontraba hambriento de su paternidad y de su amor.
Comentarios